Aunque Guanajuato no es reconocido como estado cafetalero, en Pénjamo un proyecto local busca cambiar esa percepción apostando por el café de especialidad, los procesos artesanales y las condiciones únicas de su altitud.
Andrés Roberto Ocampo Reyes, originario del municipio y fundador de la cafetería Café Mi Vida, explicó que desde 2012 han impulsado cultivos de traspatio y huertas experimentales en la zona.
“Nosotros hemos estado desde el 2012 llevando una secuencia referente a los cultivos que hay ahí en Pénjamo. Todos son sobre traspatio. Algunas personas empiezan a hacer con huertas experimentales”, detalló.
El reto no es menor. El café requiere tiempo y paciencia. “El café es una fruta que para tener su primer fruto llega a durar de tres a cinco años”, explicó.

Sin embargo, las condiciones geográficas juegan a su favor. “Nosotros somos a 1,780 metros sobre el nivel del mar. En Pénjamo hay una comunidad que se llama Magallanes, hay una cañada que nos ayuda mucho porque siempre hay filtraciones de humedad y de agua. Entonces, esa altitud nos ha ayudado a que el café se desarrolle muy bien”, señaló.
La producción local aún es reducida ya que el año pasado apenas lograron tostar cinco kilos por lo que complementan su oferta con café verde de estados como Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero y Nayarit. En Pénjamo realizan el tostado y el proceso final.
“Nos llega el café en verde de diferentes regiones de México… Nosotros lo que hacemos es tostarlo y luego darle el proceso”, explicó.
El trabajo es completamente artesanal: las cerezas se secan al sol, se trillan para retirar la semilla y posteriormente se tuestan. En su cafetería realizan degustaciones gratuitas para que los clientes identifiquen las diferencias entre procesos naturales y lavados.
Actualmente trabajan variedades como borbón amarillo, típica, garnica y Ovata, todas de la especie arábiga.
“En el Ovata natural vamos a probar una bebida muy frutal, nos puede recordar una ciruela morada, mucho durazno, también cítricos, un poquito de naranja”.
Mientras que el proceso lavado ofrece un perfil distinto. “Es un poquito más como arándanos hidratado, también nos recuerda un poquito piloncillo, también un poquito como de calabaza cocida”.

Café Mi Vida ya distribuye su producto en León, Salvatierra, Celaya e Irapuato, ampliando el alcance de un café que, aunque nace en pequeña escala, busca posicionar a Pénjamo dentro del mapa del café artesanal mexicano.
La cafetería se ubica en Arteaga número 6, en el centro de Pénjamo, donde además de la venta, promueven talleres y degustaciones para acercar a más personas al mundo del café de especialidad.


